by Peter Copping
La evocación de una escena de niñas que juegan a disfrazarse con ropas de su madre y la abuela, ese fue el concepto y desarrollo de la última propuesta de Peter Copping para Nina Ricci. Mangas que se extendían por debajo de las yemas de los dedos y faldas demasiado grandes fueron suspendidas por tirantes o flojamente colgando de las caderas. La colección tenía un sentido del deshebillé completamente diferente de la temporada pasada. Las provocativas transparencias dejaban expuesta una delicada lencería francesa. Chaquetas de tweed, inserciones de seda y prendas de gasa, sutiles e intencionales efectos deshechos en vestidos y un exquisito cuello de piel de zorro en un empolvado todo rosado, aportaron a la historia elegida por Copping, nostálgica y romántica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario